Miércoles, 19 de Junio de 2024
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Ciudad de los otros

Ciudad de los otros

Celia BSoul
La Imprenta
2023

978-84-126383-8-7

Ciudad de los otros

El lenguaje es la casa del ser, dejó dicho Heidegger. Partiendo de esta máxima y de que el cuerpo – como carcasa – es la casa del alma, podemos llegar tautológicamente a la idea de que el cuerpo es una isla, es decir, una casa dentro de otra casa. En Ciudad de los otros el lector reflexiona: si los países fueran casas o las casas países todos seríamos migrantes de nuestro propio cuerpo. Conformamos una generación que es la huella que han dejado tras de sí nuestros antepasados y lo plantamos en ciudades. Todos somos naturales de sangre. Todos nacidos del pasado. Pensamos y sentimos a través de las palabras y las cosas, de lo dejado atrás y recordado. Pero para Celia Bsoul las palabras están en las antípodas de la racionalidad cuando dice: «nuestra lengua es el garaje de un rascacielos. -No siempre existen las palabras-» ¿Podríamos construir entonces esas ciudades sin estas casas del lenguaje? ¿Ponerles un nombre?

(…)

La poeta habla del cuerpo como ciudad, pero también de la evocación de sus rincones. De aquellas esquinas transitadas y besadas. De la muerte de un ser querido en una cama con el cáncer como almohada –cama propia pero también cama que soñó otro cuerpo en otra almohada–. De la necesidad de cuidarlo todo pero también de olvidarlo, pues en la ciudad todo el mundo está en llamas. Así va naciendo en el libro la asociación entre cuerpo y ciudad, entre ciudad y memoria. La impresión que se destila es que cada cuerpo es una ciudad, un espacio donde otros llegan sin llamar y donde “esos otros” deciden qué te pertenece (aunque nada nos pertenezca) y qué te arrebatan (aunque nada nos arrebaten porque nada nos pertenece). Por eso toda ciudad es Ciudad de los otros, donde “otros” -a veces adjetivo, a veces pronombre- es aquello que esclaviza y que bien pudiéramos nombrar como la familia, el hombre (como ser dominante), la mujer (como ser dominado), el trabajo, el tiempo, el destiempo...

(…) Lo que está claro es que edificamos las ciudades con nuestros cuerpos y las llenamos de otros cuerpos para que se busquen, pero las cosas vacías se ensanchan y ya no entran en las calles, son abismo. En toda ciudad hay hormigón y olvido. He ahí la trampa de la que nos habla la poeta. Ciudad de los otros parece decirnos que somos huéspedes en nuestras propias casas, que nuestra casa va con nosotros allá donde vayamos (el peso del pasado en la espalda), que el cuerpo es nuestra habitación propia, nuestra ciudad, una basílica con vistas al mar y mosaicos en la entrada, que somos los caracoles bípedos de nuestro tiempo, mudando de techo a cada instante, pero también con esa necesidad de olvido para sobrevivir en esas casas negras de la ciudad. Como mantiene Bsoul, todos tenemos «un cuerpo con el que poder mentir»

 

Extracto del prólogo de Nuria Ruiz de Viñaspre

 

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