Domingo, 21 de Abril de 2024
José Hierro: la figura del poeta.
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Lecturas poéticas veraniegas

Nuestro profesorado y colaboradores nos recomiendan lecturas de poesía o relacionados con lo poético para llevarnos a la playa o la montaña este verano. Novedades, clásicos, ensayos... Todo lo necesario para llenar de versos nuestras vacaciones

Jordi Doce, miembro del comité editorial de nuestra revista Nayagua, nos cuenta que está fascinado por En busca de mi elegía (1960-2010), la antología bilingüe de la maestra de la ciencia ficción Ursula K. Le Guin que ha preparado y traducido Andrés Catalán. En la mejor tradición angloamericana, Le Guin plantea un diálogo entre yo y naturaleza, conciencia y tiempo, en un abanico amplísimo de formas: el poema meditativo, el epigrama, el bestiario, la viñeta cotidiana donde se inscribe el instante iluminador, la epifanía…

También nos recomienda El baile de los pájaros (Pre-Textos), con el que el extremeño Basilio Sánchez continúa su escritura sensorial y reflexiva, de largo aliento, pegada a tierra y a la vez capaz de respirar sobre las cosas y darles la luz que necesitan, con un verso ancho y pausado convierte a los poemas en fragmentos o eslabones de una misma cadena. Los 51 poemas del libro bosquejan un mundo de palabras y emociones sencillas que llaman a la puerta del silencio, de lo que apenas es decible o nos reclama, insistente, desde el otro lado de las palabras mismas: «Yo descanso en el blanco de la nieve».

Por último, nos revela su último descubrimiento: Loredana Volpe, joven escritora venezolana residente en Barcelona, cuyo Ejercicio de aniquilación (RIL Editores) le ha impresionado. Se trata de un testimonio de alto voltaje poético de la experiencia del exilio venezolano; un testimonio en el que lo personal es colectivo para levantar acta del «no lugar» de una generación. Estamos ante una escritura seca, nodular, que a su vez es capaz de ensayar tonos confesionales y hasta ensayísticos en el intento del yo por «reencarnarse» en la tierra de acogida.

Esther Ramón nos aconseja dormir al Raso con la antología del mismo nombre de Teresa Soto y publicada por Balduque ediciones. El título, en su ambigüedad, reúne algunas de las principales características de la escritura de la autora, como la delicadeza, la suavidad y la firmeza de su versos, y también la exploración de territorios inéditos. Como Esther ha escrito en el epílogo de este libro: «las palabras y los versos, uno a uno dentro del libro que aquí se re-compone, como palabras o flores desecadas, parecieran haber sido devueltas a la vida con un agua pretérita. Del locus amoenus, de Polifemo, del Barroco, de Emily y Wallace, de Aristóteles y las crónicas de Indias, de las geografías creadas en los libros (y que arraigan en quien lee creando), que habitamos con el temblor y la caída propia de la carne».

Azahara Alonso nos recuerda que el verano es la época perfecta para adentrarse con calma en los libros más voluminosos, y con eso en mente nos recomienda Trastos, recuerdos, la biografía de la poeta polaca Wislawa Szymborska escrita por Anna Bikont y Joanna Szczesna y publicada en España por Pre-Textos. Lleno de fotografías y detalles, relatado con fidelidad y respeto por la poeta, este libro es una joya para quienes adoramos a Szymborska y la oportunidad de hacerlo para quienes aún no la conocen.

También nos anima a conocer gracias a la edición bilingüe, traducida y prologada por Jordi Doce, de Junto al pozo del vivir y el ver (Kriller71) al poeta estadounidense Charles Reznikoff, cuya infinita capacidad de observación y mirada precisa nos traslada a la fundación de su poética y a la Nueva York del siglo pasado.

También Cristina Sánchez-Andrade nos habla de dos clásicos de la poesía angloamericana. Uno es el legendario Ariel de Sylvia Plath, una de las cumbres de la literatura en lengua inglesa del siglo XX, traducido por Jordi Doce e iluminado por las ilustraciones de Sara Morante para la editorial Nórdica. El otro clásico recomendado es Ted Hughes y la antología preparada por Bartleby con traducción de Xoan Alebeira, El azor en el páramo. Una selección de 68 poemas que abarcan todas las etapas creativas del autor.

Carmen Camacho nos trae también a Szymborska: en 2018 Nórdica publicó Correo literario. O cómo llegar a ser (o no llegar a ser) escritor, que hurga en la mecánica íntima y las guías sin guías de las grandes que nos precedieron. Este libro es un perfecto «consultorio para escritores» y, por eso, una traza genial de cómo concebía la nobel polaca la literatura. Otro libro sobre escritura es La escritura indómita, de Mary Oliver (Errata Naturae, 2022) que acoge las reflexiones de la poeta sobre una escritura literalmente pegada a tierra, a la naturaleza, a la voz –diría Pizarnik- otra que atestigua que hay autoras que no han dejado de morar en el bosque. Así mismo, nos pide dejar un hueco para los aforismos: Aerolitos completos (Firmamento, 2022; edición de Laure Lachéroy y Carmen Sánchez) reúne el corpus completo de los aerolitos de Carlos Edmundo de Ory, esas frases relámpago, maquinarias perfectas para el vuelo, procedentes quizá del silencio y el asombro, que constituyen una vía intuitiva de acceso a lo real.

Siguiendo con los ensayos sobre escritura, Laura Casielles recomienda Horas de invierno (Errata Naturae; traducción de Regina López Muñoz), una recopilación de artículos de la mencionada Mary Oliver en los que la autora estadounidense abre la puerta de su cotidianeidad para mostrarnos cómo decide la forma de un poema, qué extrae de la lectura de otro… o cómo construye una cabaña, porque quizá todo ello forme parte de lo mismo. Otra reflexión, más práctica, sobre la escritura, es la que encontramos en Una hormiga es el principio de un nuevo universo (Kriller 71; traducción de Claudia González Caparrós y Aníbal Crístobo), en el que se recogen las propuestas de escritura con las que Kenneth Koch dio clases de poesía en una escuela primaria de Nueva York en 1968. El libro es una caja de juegos inagotables para probar con los más pequeños, y en todo caso una lectura deliciosa para refrescar la imaginación y entrenar la libertad.

Por último, Laura nos habla del interesante proyecto editorial de la librería madrileña Mujeres y Compañía, que parte de una premisa sencilla pero potente: en cada volumen, ponen en diálogo una obra de hace tiempo y una contemporánea. Con una portada por cada lado, el libro se abre en dos direcciones, tendiendo un puente genealógico. Una de sus últimas propuestas es Tributo a Safo / Esta disidencia que habitamos (Librefeminista; traducción de Clémence Nicolle y Elia Maqueda y Andrea Nunes Brións), en la que conversan lo que escribió en la Francia de finales del siglo XIX y principios del XX Renée Vivien, una de las referentes de la literatura lésbica, que dinamitó las convenciones de la sociedad victoriana; y la manera en la que recoge ese testigo la gallega Andrea Nunes Brións, una poeta que escudriña las barreras y privilegios que aún tenemos por romper en pleno XXI.

Y hablando de entrar en el siglo XXI, nuestro profesor más joven, Juanpe Sánchez, nos recomienda tres libros bien frescos y jóvenes como una ola de mar. En primer lugar, Duende, de Andrea Abello, editado por Ultramarinos, un poemario inundado de una voz poética saltarina, juguetona e hinchada de imaginación como un globo a punto de explotar. En Duende, Abello hace colisionar las reglas de la ficción con las posibilidades imaginativas y con la potencia de la función poética llevada al extremo.

En segundo lugar, Los prodigiosos gatos monteses, de Rodrigo García Marina, editado por Letraversal, en el que se da una imbricación de formas literarias que privilegia el teatro visto desde una mirada lírica y vertebrado por una pregunta sobre la épica. García Marina aparta la vista de lo evidente y hace un esfuerzo por encontrar la belleza y el amor en las vidas apartadas del relato amoroso en la literatura. El humor ya tan característico de García Marina está mezclado con relatos pandémicos de personas drogadictas, monjas y gatos monteses que van saltando por el mundo.

Y, finalmente, Juanpe nos recomienda Los bloques naranjas, de Luis Diaz y editado por Sabina Urraca en Caballo de Troya, un libro repleto de calor y color y de deseo y de silencios, que propone una forma de escurrir la masculinidad normativa como se escurren las gotas de sudor por nuestros cuerpos: dejándola ir. Un verdadero caballo de troya donde la simplicidad, el ritmo y la reducción apurada colma de imágenes y de potencialidades para poder decir te quiero a nuestros amigos.

El también jovencísimo Juan Gallego Benot nos regala tres lecturas variadas: Breve Baedeker Lunar de Mina Lov (Torremozas, 2021; traducido por Isabel Castelao) viene a paliar el desconocimiento que aún se tiene del Modernismo inglés femenino. El ritmo de los poemas de Loy, la ferocidad de su estilo y de su propuesta política, bien merecía una edición como esta. También nos recomienda la excelente traducción de Eustaquio Barjau de Poema a la duración de Peter Handke (Lumen, 2019), un poema de poemas compuesto de anécdotas, momentos de ironía e instantes de ternura, alcanzando la transcendencia poética mediante el análisis de esos momentos efímeros que encapsulan el amor, la épica y la contemplación. Y, volviendo a la poesía española, La primavera del saguaro de Ruth Llana (Ultramarinos, 2021) logra, con una prosa poética que no menoscaba el sentido del ritmo, construir y derruir un paisaje hecho con el lenguaje, la madera, el baile, y una serie de voces con las que acercarse a la herencia y la tierra sin caer en el esencialismo.

Para terminar, nuestra profesora de narrativa Marisa Mañana nos recomienda Los peces no cierran los ojos (Seix Barral) de Erri de Luca. En menos de 150 páginas, Luca arma historia de un chaval, mejor dicho, de un hombre que recuerda un verano. Tenía diez años, cuando la edad se escribe por primera vez con dos cifras, y cuando el cuerpo infantil es un torpe cascarón. Hay veces que escribir bien es ocultar la historia tras la hojarasca de las palabras bobitas, pero eso no ocurre con la prosa de Luca, que es una delicia desnuda, natural. 

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Homenaje a Marta Agudo

FCPJH

Jue, 25 abr / 19:30 h.